El caos del carbono en el transporte marítimo implica que unas normas fragmentadas pueden frenar la descarbonización
Imagen sólo con fines ilustrativos, cortesía de ZBC.
Los esquemas de carbono en el transporte marítimo se concibieron para acelerar la descarbonización. Sin embargo, se están convirtiendo en un laberinto. A medida que se multiplican los esquemas regionales de emisiones y se consolidan los costos del carbono vinculados al comercio, los armadores se enfrentan a un conjunto de obligaciones que podrían frenar la inversión. Para BAR Technologies, la solución no es una mayor regulación, sino una alineación más inteligente.
“El cumplimiento de las normas de carbono se fragmenta cada mes”, afirma John Cooper, director ejecutivo de BAR Technologies. “En lugar de impulsar un marco global único, estamos creando una amalgama de esquemas con diferentes bases de referencia, normas y mecanismos de costes. Esto genera confusión, infla los costes y debilita la capacidad de la industria para invertir en soluciones reales y escalables”.

Más de 30 sistemas de comercio de emisiones y el número sigue aumentando
Los esquemas regionales de comercio de emisiones están ejerciendo una presión de cumplimiento sin precedentes sobre el sector marítimo y podrían retrasar el progreso hacia la descarbonización, según BAR Technologies. La empresa insta a actuar de inmediato hacia un marco global unificado para el carbono.
Según la Asociación Internacional para la Acción del Carbono (ICAP), actualmente existen más de 30 sistemas de comercio de emisiones en vigor o en desarrollo en todo el mundo.
Numerosos sistemas que se solapan están ya en vigor o en desarrollo, como el RCDE UE, FuelEU Maritime, el Marco de Cero Emisiones Netas pospuesto de la OMI y las medidas propuestas para la Intensidad de las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Esto implica que los armadores se enfrentan a un laberinto de obligaciones contradictorias.
La ambición política sin coordinación corre el riesgo de generar fricciones regulatorias
Una investigación reciente del Grantham Research Institute (London School of Economics) identificó más de 900 leyes y políticas de adaptación climática adoptadas en 35 países desde el Acuerdo de París. Si bien este aumento indica una mayor ambición, también pone de relieve los riesgos de los marcos descoordinados que generan deficiencias en la implementación, mayores costos y fricciones regulatorias transfronterizas.
La situación se complica aún más por mecanismos como el Mecanismo de Ajuste Fronterizo de las Emisiones de Carbono (CBAM) de la UE, que entró en vigor el 1 de enero de 2026. Si bien no grava directamente las emisiones del transporte marítimo, el CBAM introduce costos indirectos del carbono en el sistema comercial al fijar el precio de las emisiones incorporadas de bienes como el acero, el aluminio, el cemento y los fertilizantes, todos ellos importantes cargamentos transportados por mar.
“El CBAM es un ejemplo de cómo la tarificación del carbono se ha integrado en el comercio”, señala Cooper. “Pero también es un recordatorio de que, sin una alineación multilateral, corremos el riesgo de fricciones políticas e incertidumbre comercial a escala global”.
El argumento a favor de un marco global único para el carbono
Para evitar la parálisis burocrática, BAR Technologies aboga por una política de carbono única, consensuada globalmente, administrada de forma justa y financieramente transparente. La empresa sigue abogando por un mecanismo de recaudación a nivel de búnker para financiar la reinversión climáticamente positiva, evitando la duplicación y la complejidad de los programas superpuestos.
“Mientras esperamos un consenso sobre un marco unificado, no podemos permitirnos la inacción”, afirma Cooper. “Necesitamos tecnologías que funcionen hoy, en todas las zonas regulatorias, y la propulsión eólica está a la vanguardia en ese sentido”.
El camino del transporte marítimo hacia cero emisiones netas no se definirá por la cantidad de programas de carbono vigentes, sino por la eficacia con la que impulsen reducciones reales de emisiones. Sin una alineación global, la complejidad podría convertirse en el mayor obstáculo para la industria. Con ella, el capital puede fluir más rápidamente hacia soluciones probadas que ya reducen el consumo de combustible. La disyuntiva, argumentan los líderes del sector, es entre la fragmentación y el impulso hacia adelante.




